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Hans Horn
Mi esposa Tina fue la que originalmente me contó el suceso real que sirvió como base para A LA DERIVA. No podía creer como el destino había traicionado a estos seis amigos.
Intenté ponerme en su situación. ¿Y si Tina y yo fuésemos los que estuviésemos estancados en el agua sin poder subir al barco?, ¿Qué haríamos?, ¿Cómo sobreviviríamos?, sin ninguna esperanza de rescate, ¿Moriríamos realmente? El escenario de esta pesadilla me golpeó con un miedo elemental. Me fascina explorar y enfrentarme a mis propios miedos. Por ese motivo, la historia captó mi atención desde un principio. Asimismo, la simplicidad del concepto me resultaba muy atractiva. Inmediatamente, comencé a jugar con la idea de adaptar la historia a una película.
Al principio, pensé que la idea era tan comercial y atractiva, que encontraría fácilmente al productor de la misma. Intenté convencer a mi agente y manager de Los Angeles de que A LA DERIVA sería un thriller perfecto.
Diez días más tarde, me encontraba en Los Angeles reunido con el guionista Adam Kreutner que había colaborado con Dan Maag, mi productor, anteriormente. Comenzamos a trabajar en el guión original que más tarde acabaría siendo el de A LA DERIVA. Después de solamente cuatro meses, teníamos listo el guión definitivo para el rodaje. Al mismo tiempo, obtuvimos la financiación de la película.
Nueve meses después de oír la historia de boca de mi mujer, comenzamos la preproducción en Malta. Tres meses después, teníamos cerrado el rodaje de A LA DERIVA. Y únicamente dieciocho meses después de que comenzara mi viaje, A LA DERIVA estaba vendida a distribuidores de todo el mundo.
El motivo principal de este éxito parece que reside en la simplicidad de la historia, y en la universalidad del miedo esencial que evoca. Estos dos elementos guiaron mi acercamiento creativo a la película.
Durante nuestras reuniones iniciales, quedaba claro que seríamos un equipo “a prueba de agua”. Nos planteamos transmitir esta simple idea de la forma más interesante y conmovedora. El formato cinemascope de pantalla amplia abriría más el fotograma, permitiéndonos ver la infinita amplitud del océano, ubicándonos en el mismo lugar de los protagonistas que se sienten tragados por su entorno. Asimismo, el grano del 16mm suponía una ventaja para mí. La sensación granulosa realzó en gran medida el efecto psicológico de la película. En algunas escenas, añadimos más grano para aumentar el efecto. En las escenas dramáticas clave y en las de acción, usamos efectos de obturación combinados con movimientos de cámara discordantes para maximizar el impacto emocional. Evité la estilización simplemente porque tomé una decisión deliberada de que cada secuencia importante tuviera su propio estilo de encuadre para distinguirse la una de la otra.
Igual de importante fue la tarea de preparación de los actores para el estrés psicológico y físico de sus papeles. Desde el principio, tomé la decisión de rodar en un orden cronológico. La película debía reflejar autenticidad. Al rodar en orden cronológico, tenía la esperanza de que según fuese transcurriendo la historia, el estrés se reflejaría en los rostros de sus personajes. Afortunadamente, valió la pena. Y a pesar del estrés físico del rodaje, fue agradable trabajar con este excepcional equipo.
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