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¿Quién es Levasseur, su personaje?
Es un rico hombre de negocios, alguien que ha logrado el éxito en su vida profesional y familiar. Pero tengo una amante. Estoy bastante loco por esta chica, la quiero muchísimo, es guapa, divertida, inteligente, pero también me gusta el poder, el dinero que lleva aparejado, y tengo una esposa muy fuerte, de gran carácter, por lo que me veo atrapado entre la espada y la pared. Partiendo de esta situación, voy a llevar a cabo una serie de vilezas que arrastrarán al espectador a grandes ataques de risa.
Usted ha sido Francois Pignon en Salir del Armario. Ahora, en El juego de los idiotas, se transforma en su rival. ¿Qué diferencia existe entre ambos?
No es la misma presión. Ser Pignon genera una presión especial. Cuando se hace de Pignon hay una responsabilidad, existe un pliego de condiciones muy severo acerca de este personaje. Porque Pignon es más que un nombre en una película, es un personaje que representa un carácter muy definido, un héroe especial: el hombrecillo perdido en la jungla de las ciudades, y al que nada predestinaba a la aventura que va a tener que vivir. Es un papel que exige una concentración especial, que implica estar ahí durante cierto tiempo, no hacerse cargo del ritmo de la comedia y sufrir las situaciones, lo cual precisa un toque especial, una dirección particular. Todos los actores que han hecho de Pignon salen generalmente extenuados del rodaje de Francis Veber. Sin embargo, los personajes que gravitan al margen de Pignon, y a cargo de los cuales discurre la acción o el ritmo, tienen mucha más libertad. Y este es mi caso ahora con el personaje de Levasseur, en el que puedo imprimir en mayor medida mi personalidad.
Esta vez, además, trabaja con Kristin Scott-Thomas y Alice Taglioni, dos compañeras femeninas...
¡Y de calidad! No he tenido ningún derecho de inspección sobre el casting, ni de pernada, por desgracia; sólo se me ha dado el derecho de estar a la altura, y lo he hecho lo mejor posible. Conocía a Kristin Scott-Thomas, que ya hizo de novia mía en Petites Coupures, y me la he vuelto a encontrar con gusto. Además, es una actriz con la que sigo teniendo ganas de volver a encontrarme, ya que a pesar de la proximidad sigue siendo misteriosa. Es una mujer que me hace reír, que me parece guapa, divertida e inteligente. Y buena actriz. En cuanto a Alice Taglioni, nuestras relaciones han sido... para mi gusto... demasiado frías (risas), aunque no he dicho mi última palabra (risas).
Esta vez Pignon es él. ¿Le resulta frustrante?
Digamos que el hecho de haber interpretado a Pignon durante varios meses es algo que marca. Al leer el guión de El juego de los idiotas, tenía el reflejo de pensar que sus réplicas eran las mías. Poco a poco fui metiéndome en mi papel de Levasseur, aunque es verdad que al principio mis ojos se iban detrás de las réplicas de Pignon.
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